domingo, 5 de agosto de 2018

Alarmantes estadísticas sobre el cyberbullying


A pesar del fácil acceso que tenemos a la información sobre la prevención a través del internet, los niños y adolescentes cada vez están en mayor riesgo de ser objeto de acoso cibernético. Así lo demuestran los hallazgos de un estudio extenso llevando a cabo recientemente en Inglaterra. En la encuesta participaron 2,700 niños y adolescentes de ambos sexos entre 11 a 16 años de edad. Los resultados más sobresalientes se describen a continuación:

ü  El 61 % de los estudiantes obesos reportaron ser blanco de cyberbullying.
ü  Solamente el 1% indicó ser acosado en línea. La mayoría fue víctima del bullying tradicional combinado con el acoso cibernético.
ü  Solo el 10% le dice a un adulto que fue objeto de acoso en línea.
ü  El 70% de los estudiantes entre nivel elemental y superior han sido testigos de cyberbullying.
ü  El 85% de los estudiantes no dice que fueron víctimas de acoso cibernético. Se quedan callados.
ü  Los menores tienen 7 veces más riesgo de ser acosados por sus amigos que por extraños.
ü  Las niñas tienen el doble de posibilidad de ser objeto de acoso cibernético que los varones.
ü  Los niños y adolescentes acosados en línea tienen una probabilidad entre media y alta de cometer suicidio.

ü      El 50% de los que son víctimas de acoso cibernético también acosan a otros en línea.

Aunque todos tienen la misma probabilidad de ser víctima de cyberbullying, los que tienen características diferentes a los demás son los más vulnerables. Las repercusiones de esta modalidad de acoso en la salud mental pueden ser la depresión y la ansiedad, incluidos en los síntomas de insomnio, el ausentismo escolar, pérdida de apetito, miedo, desasosiego, desesperanza y lamentablemente el suicidio. Los síntomas en estas situaciones son peores por la amplia exposición al acoso y a la burla facilitada por el Internet. Los padres no pueden continuar con la actitud de que “a mi hijo no le pasará eso”, o “mis hijos son bien consientes y saben cómo comportarse en las redes sociales o Internet”. Les sugiero que no den nada por hecho y tomen tiempo para dialogar, determinar algunas reglas y conocer más a los hijos para poder establecer una conexión óptima con ellos. Estamos viviendo unos tiempos donde cada día aparecen nuevas aplicaciones de mensajería instantánea, nuevas redes sociales y lugares en el Internet que podrían convertirse en un caldo de cultivo para dar origen a las dinámicas del acoso cibernético, sin dejar de mencionar otros riesgos igualmente peligrosos para los niños y adolescentes como lo son el “sexting” y los pederastas en línea conocido en inglés como el “grooming”.  Recuerden que siempre es mejor prevenir que tener que remediar.

domingo, 1 de julio de 2018

Alerta sobre resultados de investigación sobre el bullying 2018


Un estudio realizado por la entidad “Bullying sin Fronteras”, publica recientemente los hallazgos encontrados sobre el  primer estudio internacional sobre el acoso escolar en 18 países del nuevo mundo. Las cifras oficiales indican que siete de cada diez niños son víctimas de este asedio que muchas veces comienza con decir un sobrenombre y en ocasiones termina con un desenlace fatal.

De manera física o mental, un niño o un grupo de ellos la emprenden con otro que casi siempre es menor, inseguro e incapaz de defenderse.
Llegan a la casa con objetos rotos, reaccionan llorando o alejándose frente a situaciones de conflicto. Entre los países más sacudidos por este flagelo, los 10 primeros lugares en cantidad de casos lo ocupan: México, Costa Rica, Chile, Brasil
Paraguay, Argentina, Perú, Honduras, Guatemala y República Dominicana. Este fenómeno también se siente con fuerza en los Estados Unidos.

Hay niños que se exponen al acoso todos los días. En el caso de las niñas muchas sufren violencia psicológica y emocional, en Argentina por ejemplo por su belleza y en Bolivia o Perú por su fealdad; es decir hay tantas posibilidades de acoso escolar como niños y adolescentes. Otro lamentable hallazgo de este importante estudio es que el bullying causa 200 muertes al año en América Latina. En el estudio también se encontró que se percibe que las sociedades suelen ser más tolerantes con los agresores que con las víctimas, considerando que las instituciones educativas hacen un flaco favor contra el hostigamiento escolar, toda vez que son responsables por velar por la integridad física y psíquica de los niños, exaltando el derecho a educarse en un ambiente sano.

El ciberbullying o ciberacoso también es nefasto: Las autoridades escolares de todos los países consultados no han encontrado aún la forma de frenar el ciberacoso en las redes sociales, que se da en especial en Facebook, Twitter e Instagram. Las cifras divulgadas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica en 2017 reflejaron un grave indicio: 78 por ciento de los estudiantes entrevistados dicen ser acosados mental, verbal o psicológicamente y se calcula que más de dos millones de niños y adolescentes faltan a diario a la escuela por temor a ser acosados.

Fuente: ONG Internacional Bullying sin fronteras



martes, 19 de junio de 2018

Snapchat, Sexting y Cyberbullying


Hace algunos años salió al mundo cibernético la aplicación de “Snapchat”. Desde entonces, aunque fue diseñada para los adultos, esta aplicación se ha ido situando entre las aplicaciones favoritas de los niños y los adolescentes. El “Snapchat” permite que los usuarios hagan mensajes de pruebas con fotos que desaparecen entre 7 a 10 segundos. Esta particularidad de la aplicación hace que los menores piensen que pueden enviar cualquier foto de prueba y ésta desaparece, pero no siempre esto es de esta manera.

Algunos jóvenes han caído en la modalidad del “sexting” (envío de fotos con contenido sexual) y no les preocupa porque la aplicación puede desaparecer la foto en varios segundos. Sin embargo, eso no descarta que la foto sea recibida por otro joven y pueda ser difundida por las redes y el Internet. Esto podría convertirse en una modalidad de acoso cibernético o “cyberbullying” acarreando graves consecuencias.
Esta situación convierte a la aplicación “Snapchat” en una atracción para los intrusos cibernéticos o “hackers”.

Entonces, ¿cómo ayudar a los padres y encargados para que estén mejor informados y puedan tomar decisiones y acciones relacionadas a los riesgos de esta y otras aplicaciones? En primer lugar, los padres y el personal escolar no deberían ignorar los alcances del “Snapchat” . Lo mas recomendable es orientarse y tener un diálogo franco y de apertura con sus hijos. Por otro lado, es importante aprender y compartir con los hijos las consecuencias legales y emocionales del “sexting”.

Estudios indican que el 24% de los jóvenes entre 14 a 19 años, reconocen haber enviado fotos de ellos desnudos o semidesnudos por el celular o correo electrónico. Mientras que el 15% de jóvenes entre los 12 y 17 años indican haber recibido una foto de alguien que ellos conocen desnudo. De aquí la importancia del dialogo preventivo. Yo le sugiero que ofrezcan ejemplos de casos que han trascendido a la luz pública sobre jóvenes que sufrieron el impacto nefasto (cyberbullying, bullying sexual) relacionado al envío de fotos sexualmente explicitas.

Es muy conveniente que los padres les enseñen a sus hijos las destrezas de etiqueta digital. Estas destrezas consisten en: 1) tratar a los demás como te gustaría que te traten a ti. La famosa regla de oro también se aplica a los usuarios del Internet., 2) Colocar mensajes en las redes con un tono positivo. Evitar colocar rumores y chismes., 3) Pensar antes de colocar. Hacer una revisión sobre lo que se ha escrito antes de presionar la tecla de envío y evaluar si el contenido tiene un tono de burla o si pudiera ser ofensivo.

Recuerde que educar a los hijos sobre como interactuar en línea es un proceso continuo y no una acción de una sola vez. Requiere constancia y compromiso para obtener una experiencia de aprendizaje que sea provechosa en ambas direcciones.


domingo, 27 de mayo de 2018

La conexión entre el bullying y el hostigamiento sexual.


Existen diferentes tipos de acoso escolar o bullying. Entre estos se incluye el bullying sexual que a su vez puede desembocar en el hostigamiento sexual. Una de las expresiones de este tipo de acoso consiste en decir insultos o comentarios  sobre la orientación sexual simplemente porque los jóvenes o las chicas no se proyectan muy masculinos o muy femeninas. Recordemos que la razón principal por la cual los estudiantes acosan a los demás es por una cuestión de ganar poder. Sin embargo, otras razones incluyen la envidia, los celos y el deseo de tener cierto nivel de estatus social en la escuela.
Los estudios concluyen que el bullying sexual verbal es el de mayor frecuencia. Un ejemplo de la conexión entre el bullying y el hostigamiento sexual podría ser cuando un joven es acosado con sobre nombres que ponen en duda su orientación sexual y esto podría repercutir en conductas de hostigamiento sexual. Sin embargo, un estudio informó que el 25 por ciento de los estudiantes se sienten presionados para manifestar ciertas conductas de índole sexual, como ser forzados a dar un beso y ser objeto de agresiones sexuales.

En muchas ocasiones, los padres y el personal escolar no tienen constancia del problema porque no visualizan la conexión entre estas dos variables y desconocen la magnitud de la frecuencia de estas conductas. Entonces nos podríamos preguntar ¿Qué soluciones podemos ofrecer para prevenir? En primer lugar, la educación sobre estos temas  apoyados con data científica es vital para tener un buen punto de partida. Además, se recomienda la inclusión de currículos que incorporen  primordialmente el respeto por la dignidad humana así como la promoción de la empatía, el manejo del enojo, la comunicación efectiva, el control de los impulsos agresivos y la solución efectiva de los conflictos.

domingo, 6 de mayo de 2018

¿Estaré criando a un “bully”?


Quizás muchos han escuchado sobre los factores que inciden en el comportamiento de los acosadores en la escuela: padres permisivos o controladores, modelos externos inadecuados y otros factores. Sin embargo, aun en los padres que ejercen una paternidad responsable y que tienen buenas intenciones, se podría estar dando paso a cierto tipo de sabotaje (sin saberlo), en el esfuerzo de criar a unos hijos buenos.

Recordemos que el acoso escolar o “bullying” comienza y termina con un desbalance de poder cuando el que acosa persigue ganar control sobre otro estudiante. Si los hijos observan en los padres conductas de poder y éxito mediante el uso de la fuerza y la violencia, es probable que ellos expresen conductas violentas para obtener lo que quieren.  

A continuación algunas señales que los padres demuestran y que pudieran desembocar en conducta violenta en los hijos:

1.     Promover chismes: Si usted quiere formar a uno hijos chismosos, actué como uno. Sus hijos siempre lo están mirando desde que son muy pequeños. Una de las formas de aprender conductas es mediante la observación de un modelo. Tenga cuidado cuando habla por su celular, ellos escuchan y miran. También cuando les dice que se retiren porque están en una conversación de adultos, asegúrese de que no estén cerca, ellos escuchan.
2.    Demasiado ocupado para prestar atención: ¿Cuándo fue la última vez que dijo que amaba a sus hijos? No es decir: “te amo pero…” eso no es, me refiero a decirles solamente: “Te amo”. Las demostraciones positivas de intimidad y afecto en el hogar son la base de las relaciones que tendrán los hijos con los demás no solo en la escuela sino a través de toda su vida. Procure expresar un abrazo y un beso en la mañana al despedirse y en la noche antes de irse a dormir. Si usted les demuestra que los quiere y que les importa, ellos también aprenderán a demostrar afecto hacia sus amigos y allegados.
3.    Tener la costumbre de decir cosas negativas como “detesto esto o aquello”: Sus actitudes reflejan la manera en que usted ve al mundo. El como usted se siente y actúa sobre las cosas que le ocurren, tiene un gran impacto en la vida de sus hijos. Si usted reacciona con agresividad y violencia frente a las frustraciones o refleja mucha desesperanza y que no es capaz, sus hijos podrían comportarse con violencia cuando las cosas no salen como ellos quieren. Le recomiendo dejar salir su negatividad cuando los hijos se retiren a dormir. Canalice  y desahogue su frustración hablando con alguien de confianza.
4.    Sobrecargar a los hijos: A veces los padres desean que sus hijos participen en muchas actividades sean estas deportivas, musicales, civiles y sin dejar de mencionar las responsabilidades académicas. Esto puede producir en los menores altos niveles de estrés. Y el estrés puede dar paso a la ansiedad, a la ira y a la agresión. Esto a su vez puede desembocar en conductas de acoso en la escuela. Recuerde que los niños necesitan tiempo libre para jugar, crear, divertirse y también necesitan tiempo de quietud.

Un importante estudio en los Estados Unidos demostró que el 80% de los niños indicó que sus padres están más preocupados por obtener el éxito y la felicidad personal que por ocuparse del bienestar de los demás. Si los padres desean que sus hijos crezcan con los valores de la empatía y solidaridad, deben empezar a involucrarse junto con sus hijos en actividades de interés social y comunitario. Nunca es tarde para empezar, lo importante es tener consistencia, propósito y persistencia.

miércoles, 25 de abril de 2018

Conéctate hoy en Facebook en la página Psychological Growth. Tendremos un Facebook Live sobre el Tema: Empoderando a los Hijos Frente al Acoso Escolar.

El evento será Hoy 25 de abril de 2018 a las 5:00pm o 17:00 horas (hora del este). 

¡Te Espero!

sábado, 24 de marzo de 2018

Los errores de las escuelas cuando intervienen con el bullying.


Aunque en los últimos años hemos tenido avances en cuanto al conocimiento del acoco escolar o “bullying”, hemos visto que todavía las escuelas cometen varios errores a la hora de enfrentar este problema. Cuando no se hace la intervención adecuadamente el problema puede escalar hacia mayores dificultades. Esto afecta el clima de convivencia en la escuela, perjudicando el proceso de aprendizaje entre otras consecuencias. Por lo tanto, es esencial que los administradores escolares no solo implementen estrategias de prevención e intervención, sino que se aseguren de que todo el personal escolar tiene el compromiso y la actitud correcta (sin negación) para combatir el “bullying”. A continuación les presento algunos de los errores más comunes que cometen las escuelas a la hora de intervenir. El propósito no es de acusar ni recriminar, más bien el objetivo es provocar una reflexión hacia un cambio de postura por el bien de toda la comunidad escolar:

1.     Encubrir: en muchos casos el personal directivo atiende con transparencia la situación de “bullying” al momento de hablar con los padres, sin embargo, hay otros que tienen miedo de las repercusiones que puedan caer sobre su escuela y proceden a ocultar el problema. Esto es un grave error. Es una decisión no responsable y también puede tener repercusiones legales. Además, coloca a la víctima de “bullying” a merced de agravios mayores.

2.     Negación: a veces, los adultos dicen que ellos no han visto el “bullying” en su escuela. Esto es falso. El “bullying” puede ocurrir en cualquier escuela; en unas, los incidentes son más leves que en otras pero ocurre. En ocasiones el “bullying” se manifiesta de forma indirecta. Asumir la negación pone a los estudiantes en gran riesgo. Si al momento no hay incidentes de acoso, el personal escolar debe continuar trabajando intencionalmente para ser de la escuela una zona libre de maltrato entre estudiantes.

3.   Ignorar: en ocasiones algunos maestros se pueden sentir tentados a ignorar alguna situación de “bullying” porque piensan que es algo sin importancia o insignificante. Pero, ignorar estas pequeñas faltas pueden ser la antesala de grandes atropellos. Entonces, si se mantiene esta actitud se afectaría la convivencia, los agresores saldrían impunes, las víctimas maltrechas y reinaría un ambiente de miedo en la escuela.

4.  Confundirlo: lamentablemente el “bullying” se menciona o se identifica muchas veces como una simple pelea entre estudiantes. Esto ocurre porque se ha observado que puede existir una falta de conocimiento en evaluar correctamente cuando se trata de una situación de “bullying”. Recordemos que el “bullying” tiene que ser constante, con la intención de hacer daño y que exista un desbalance de fuerzas, psicológicas, físicas o sociales.

5.  Falta de seguimiento: tal vez por las diferentes exigencias y complicaciones que tiene cada escuela, a veces no se ofrece un seguimiento continuo en cotejar si la situación ha cesado. Al mismo tiempo, existe una falta en proveer un ambiente escolar seguro especialmente para la víctima. A veces no se mantienen en el tiempo las conversaciones con los padres cuando ellos son los primeros responsables de sus hijos.

Se ha comprobado que muchas escuelas citan a los padres para conversar y buscar soluciones y estos no asisten, especialmente si son los padres de los acosadores. Cuando se tiene este tipo de situación, la escuela tiene la autoridad en Ley para advertir a los padres de las posibles repercusiones que esto podría tener. Con esto no se tiene la intención de señalar culpables; al contrario, estamos revelando para crear cambios de conciencia y provocar compromiso. Combatir el “bullying” es una responsabilidad de todos.