domingo, 6 de mayo de 2018

¿Estaré criando a un “bully”?


Quizás muchos han escuchado sobre los factores que inciden en el comportamiento de los acosadores en la escuela: padres permisivos o controladores, modelos externos inadecuados y otros factores. Sin embargo, aun en los padres que ejercen una paternidad responsable y que tienen buenas intenciones, se podría estar dando paso a cierto tipo de sabotaje (sin saberlo), en el esfuerzo de criar a unos hijos buenos.

Recordemos que el acoso escolar o “bullying” comienza y termina con un desbalance de poder cuando el que acosa persigue ganar control sobre otro estudiante. Si los hijos observan en los padres conductas de poder y éxito mediante el uso de la fuerza y la violencia, es probable que ellos expresen conductas violentas para obtener lo que quieren.  

A continuación algunas señales que los padres demuestran y que pudieran desembocar en conducta violenta en los hijos:

1.     Promover chismes: Si usted quiere formar a uno hijos chismosos, actué como uno. Sus hijos siempre lo están mirando desde que son muy pequeños. Una de las formas de aprender conductas es mediante la observación de un modelo. Tenga cuidado cuando habla por su celular, ellos escuchan y miran. También cuando les dice que se retiren porque están en una conversación de adultos, asegúrese de que no estén cerca, ellos escuchan.
2.    Demasiado ocupado para prestar atención: ¿Cuándo fue la última vez que dijo que amaba a sus hijos? No es decir: “te amo pero…” eso no es, me refiero a decirles solamente: “Te amo”. Las demostraciones positivas de intimidad y afecto en el hogar son la base de las relaciones que tendrán los hijos con los demás no solo en la escuela sino a través de toda su vida. Procure expresar un abrazo y un beso en la mañana al despedirse y en la noche antes de irse a dormir. Si usted les demuestra que los quiere y que les importa, ellos también aprenderán a demostrar afecto hacia sus amigos y allegados.
3.    Tener la costumbre de decir cosas negativas como “detesto esto o aquello”: Sus actitudes reflejan la manera en que usted ve al mundo. El como usted se siente y actúa sobre las cosas que le ocurren, tiene un gran impacto en la vida de sus hijos. Si usted reacciona con agresividad y violencia frente a las frustraciones o refleja mucha desesperanza y que no es capaz, sus hijos podrían comportarse con violencia cuando las cosas no salen como ellos quieren. Le recomiendo dejar salir su negatividad cuando los hijos se retiren a dormir. Canalice  y desahogue su frustración hablando con alguien de confianza.
4.    Sobrecargar a los hijos: A veces los padres desean que sus hijos participen en muchas actividades sean estas deportivas, musicales, civiles y sin dejar de mencionar las responsabilidades académicas. Esto puede producir en los menores altos niveles de estrés. Y el estrés puede dar paso a la ansiedad, a la ira y a la agresión. Esto a su vez puede desembocar en conductas de acoso en la escuela. Recuerde que los niños necesitan tiempo libre para jugar, crear, divertirse y también necesitan tiempo de quietud.

Un importante estudio en los Estados Unidos demostró que el 80% de los niños indicó que sus padres están más preocupados por obtener el éxito y la felicidad personal que por ocuparse del bienestar de los demás. Si los padres desean que sus hijos crezcan con los valores de la empatía y solidaridad, deben empezar a involucrarse junto con sus hijos en actividades de interés social y comunitario. Nunca es tarde para empezar, lo importante es tener consistencia, propósito y persistencia.

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