miércoles, 25 de abril de 2018

Conéctate hoy en Facebook en la página Psychological Growth. Tendremos un Facebook Live sobre el Tema: Empoderando a los Hijos Frente al Acoso Escolar.

El evento será Hoy 25 de abril de 2018 a las 5:00pm o 17:00 horas (hora del este). 

¡Te Espero!

sábado, 24 de marzo de 2018

Los errores de las escuelas cuando intervienen con el bullying.


Aunque en los últimos años hemos tenido avances en cuanto al conocimiento del acoco escolar o “bullying”, hemos visto que todavía las escuelas cometen varios errores a la hora de enfrentar este problema. Cuando no se hace la intervención adecuadamente el problema puede escalar hacia mayores dificultades. Esto afecta el clima de convivencia en la escuela, perjudicando el proceso de aprendizaje entre otras consecuencias. Por lo tanto, es esencial que los administradores escolares no solo implementen estrategias de prevención e intervención, sino que se aseguren de que todo el personal escolar tiene el compromiso y la actitud correcta (sin negación) para combatir el “bullying”. A continuación les presento algunos de los errores más comunes que cometen las escuelas a la hora de intervenir. El propósito no es de acusar ni recriminar, más bien el objetivo es provocar una reflexión hacia un cambio de postura por el bien de toda la comunidad escolar:

1.     Encubrir: en muchos casos el personal directivo atiende con transparencia la situación de “bullying” al momento de hablar con los padres, sin embargo, hay otros que tienen miedo de las repercusiones que puedan caer sobre su escuela y proceden a ocultar el problema. Esto es un grave error. Es una decisión no responsable y también puede tener repercusiones legales. Además, coloca a la víctima de “bullying” a merced de agravios mayores.

2.     Negación: a veces, los adultos dicen que ellos no han visto el “bullying” en su escuela. Esto es falso. El “bullying” puede ocurrir en cualquier escuela; en unas, los incidentes son más leves que en otras pero ocurre. En ocasiones el “bullying” se manifiesta de forma indirecta. Asumir la negación pone a los estudiantes en gran riesgo. Si al momento no hay incidentes de acoso, el personal escolar debe continuar trabajando intencionalmente para ser de la escuela una zona libre de maltrato entre estudiantes.

3.   Ignorar: en ocasiones algunos maestros se pueden sentir tentados a ignorar alguna situación de “bullying” porque piensan que es algo sin importancia o insignificante. Pero, ignorar estas pequeñas faltas pueden ser la antesala de grandes atropellos. Entonces, si se mantiene esta actitud se afectaría la convivencia, los agresores saldrían impunes, las víctimas maltrechas y reinaría un ambiente de miedo en la escuela.

4.  Confundirlo: lamentablemente el “bullying” se menciona o se identifica muchas veces como una simple pelea entre estudiantes. Esto ocurre porque se ha observado que puede existir una falta de conocimiento en evaluar correctamente cuando se trata de una situación de “bullying”. Recordemos que el “bullying” tiene que ser constante, con la intención de hacer daño y que exista un desbalance de fuerzas, psicológicas, físicas o sociales.

5.  Falta de seguimiento: tal vez por las diferentes exigencias y complicaciones que tiene cada escuela, a veces no se ofrece un seguimiento continuo en cotejar si la situación ha cesado. Al mismo tiempo, existe una falta en proveer un ambiente escolar seguro especialmente para la víctima. A veces no se mantienen en el tiempo las conversaciones con los padres cuando ellos son los primeros responsables de sus hijos.

Se ha comprobado que muchas escuelas citan a los padres para conversar y buscar soluciones y estos no asisten, especialmente si son los padres de los acosadores. Cuando se tiene este tipo de situación, la escuela tiene la autoridad en Ley para advertir a los padres de las posibles repercusiones que esto podría tener. Con esto no se tiene la intención de señalar culpables; al contrario, estamos revelando para crear cambios de conciencia y provocar compromiso. Combatir el “bullying” es una responsabilidad de todos.


jueves, 1 de marzo de 2018

Acoso Escolar Pre- escolar y Elemental


El acoso escolar es considerado un fenómeno social que ocurre entre iguales,  es decir, entre estudiantes que interactúan en los diferentes escenarios escolares como el salón de clases, el patio y otros lugares. Además, los estudiantes asumen diferentes roles en esta situación a saber: el acosador, la víctima, estudiantes que a veces son acosadores y en otras son víctimas y finalmente los observadores. En los últimos años se ha encontrado que el acoso escolar puede comenzar desde los años pre-escolares. Especialmente en los 4 y 5 años de edad, se comienzan a observar unas señales y patrones de comportamiento que podrían dar inicio a un cuadro de conductas violentas en los estudiantes de este nivel.

Estudios recientes han revelado que el acoso escolar a nivel elemental tiene una prevalencia de un lamentable 60 porciento. Estos incidentes muchas veces pasan desapercibidos por los maestros y  el personal escolar. Además, los estudiantes callan por miedo a ser objeto de agresiones y tienen mucho temor de ir a la escuela.  A este nivel las manifestaciones del acoso escolar incluyen las peleas, empujones, el colarse en la fila y también el ignorar a un estudiante, marginándolo del grupo. Estas conductas pueden ser apoyadas o ignoradas (debido al miedo) por los demás estudiantes que observan el maltrato.

 La evidencia demuestra de forma contundente la importancia del rol de los maestros frente al bullying en los niveles pre-escolar y elemental. De igual modo, los padres son una parte primaria y  fundamental en la prevención del acoso escolar en las edades tempranas de sus hijos.

A través de varias estrategias, los maestros pueden beneficiarse de obtener las herramientas para ser más eficaces con sus estudiantes. Entendemos que el acoso escolar puede ser mejor intervenido en los primeros años escolares para que los estudiantes tengan la oportunidad de ser formados de manera integral.

En muchas ocasiones los educadores o maestros carecen de estrategias claves para atajar este problema con los estudiantes en los niveles pre -escolar y elemental. Nosotros podemos ser ese recurso capacitado para brindar la orientación y el adiestramiento apto que se ajuste a las necesidades de su entorno escolar. Recuerde que prevenir es mejor que remediar.




jueves, 18 de enero de 2018

Amigos a prueba de bullying

Una de las necesidades que tiene el ser humano es poder sentirse querido y aceptado. En los niños y adolescentes esto es crucial en su proceso de socialización y crecimiento emocional. Los estudios indican que tener una relación saludable de amistad puede aportar a la salud y al bienestar. Esto es crucial cuando se trata de la prevención en el acoso escolar o bullying. Recordemos que uno de los factores que propician las agresiones, son hacia los estudiantes que tienen pocos amigos y son retraídos. Para que los niños y adolescentes tengan una relación de amistad saludable y a prueba de acoso escolar se deben tener en cuenta las siguientes características:

1.     Demuestran respeto- el trato que tienen los menores en su relación de amistad es uno de respeto y balance. Ninguno quiere sacar ventaja sobre el otro y tampoco quiere aprovecharse. Aun cuando uno de ellos toma la iniciativa o es líder, se refiere a sus amigos con respeto y sin querer demostrar un dominio insistente sobre los demás. Cuando no existe colaboración o un trato justo hacia los demás, puede desembocar en relaciones de amistad llenas de tensión, inseguridad y ansiedad.

2.  Existe la honestidad y la confianza- la relación no se basa en el esparcimiento de rumores o chismes sobre sus amigos porque saben que estas acciones hacen mucho daño y valoran la amistad. Además, las relaciones saludables de amistad mantienen mutuamente sus confidencias y si cometen un error, piden disculpas y muestran cambios en el comportamiento para enmendar su error.

3.  Celebran sus logros- los buenos amigos se alegran de los triunfos y éxitos (académicos, deportivos, arte) de sus amigos. Cuando existen los celos o la envidia entre los amigos, esto puede abrir la puerta a situaciones de bullying. Los padres deben estar alerta en estas señales para brindar orientación sobre las características de una sana amistad.

4.  Brindar apoyo mutuo- Una de las características que más aporta a la prevención del bullying es cuando los amigos salen en defensa o apoyan a sus amigos que están siendo molestados por otros en la escuela, en el equipo de deportes y otros escenarios. Cuando se trata de acoso escolar, los buenos amigos son más que los llamados observadores en la triada del bullying. Ellos son parte de un sistema de respaldo importante que aporta a que el estudiante acosado responda favorablemente a la situación para resolver más rápido el asunto.

5.  Son reales y auténticos- en la sana amistad, todos se sienten cómodos y son como son, sin pretender ser alguien quien no es. Los amigos se aceptan tal y como son. Cuando los estudiantes tienen amigos que les gusta presumir puede existir la presión de pretender ser la persona que no es en realidad. Cuando se descubre que el estudiante no es la persona que pretende ser, podría ser objeto de burlas, críticas y agravios que podrían desencadenar en el bullying.

6.  No existen presiones- los buenos amigos saben respetar los límites y demuestran consideración. Los amigos pueden entender cuando sus amigos dicen No hacia una acción requerida y no se ofenden. Cuando los estudiantes se sienten presionados por el grupo de amigos a hacer cosas que ellos entienden que son indebidas o no se sienten cómodos si las llevan a cabo,  estamos hablando de una situación de presión de grupo. Esto representa un riesgo para provocar el acoso en el ámbito escolar.

Los padres pueden fortalecer la comunicación con sus hijos para dialogar sobre las cualidades de una relación de amistad saludable y saber identificar aquellas que no lo son. Todo lo que los padres puedan aportar es vital para ser proactivos en la prevención contra el acoso escolar.


    

viernes, 15 de diciembre de 2017

bullying, uso de sustancias y conducta sexual: riesgos y consecuencias

Cuando se piensa en el acoso escolar o bullying, no podemos perder de perspectiva que este fenómeno está relacionado con el uso de sustancias y el comportamiento sexual de los adolescentes. El acoso escolar comienza en el periodo escolar de primaria pero alcanza su pico más alto en la etapa de la adolescencia. Es en estas edades que los jóvenes están en mayor riesgo de experimentar con las drogas ilícitas y con el sexo.

En relación al uso de drogas y alcohol, agresores y víctimas, están en mayor riesgo de usar cigarrillos, alcohol y marihuana. Estas sustancias son conocidas como las primeras en la lista de drogas que abren la puerta al uso de otras drogas más peligrosas como las drogas sintéticas y los opioides. Para las víctimas, el uso de drogas y alcohol es una forma equivocada de tratar de lidiar con la situación. Para los agresores, lo ven como una manera de ampliar su sentido de poder sobre los demás.

En cuanto a la conducta sexual, aunque todos los niños y jóvenes pueden estar en riesgo de incurrir en una conducta sexual temprana, también los estudios indican que los estudiantes que se involucran en relaciones sexuales, tienen más probabilidades de ser blanco de acoso escolar. Esto ocurre más en las féminas que en los varones. No obstante, los que son agresores y la combinación de agresor/víctima, estos últimos, tienen mayor probabilidad de iniciarse en las relaciones sexuales.

A su vez, todas estas variables pueden traer como consecuencia síntomas clínicos como la baja autoestima, depresión mayor, la ansiedad y el riesgo de cometer suicidio.


Si se fijan, estas respuestas que los menores pueden tener frente al bullying son caminos muy peligrosos con repercusiones muy arriesgadas. Comenzar a cultivar en las edades tempranas de los hijos, la buena comunicación, la sana autoestima y la confianza, significan un buen punto de partida para la prevención desde la familia.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Los maestros y la salud mental de sus estudiantes

El problema de la salud mental en los menores de edad es un asunto serio que merece mucha atención y seguimiento. A nivel mundial se estima que un 20% de los jóvenes padecen de alguna condición emocional de importancia.

En mi país Puerto Rico, esta realidad es muy similar a lo que se refleja mundialmente. Actualmente, existen más de 100,00 niños y adolescentes que han padecido en algún momento de síntomas relacionados a una condición mental. Tristemente aun, a nivel mundial, el suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años de edad.

Los detonantes asociados al surgimiento de síntomas clínicos en los niños y adolescentes se encuentra la combinación de los siguientes factores que no se limitan pero incluyen: las catástrofes naturales o provocados (guerras), las pérdidas, los problemas familiares, aspectos sociales como el rechazo, problemas en las relaciones interpersonales, la estigmatización o la discriminación y elementos biológicos.
En relación a los estudiantes, las investigaciones indican que 1 de cada 5 estudiantes sufren de alguna condición mental. Entre los problemas más comunes se encuentran, la depresión mayor, la ansiedad, el estrés agudo, los problemas de conducta y los problemas de sustancias y alcohol entre otros. Es necesario que todas las escuelas cuenten con los recursos necesarios (Trabajadores Sociales, Consejeros, etc.) para las alternativas de manejo adecuado.

Los maestros pueden ser también ese personal de primera línea para identificar problemas emocionales en sus estudiantes y canalizar la ayuda. Ellos pueden aprender algunos pasos para detectar cualquier señal de alerta, educar a sus estudiantes sobre la forma efectiva de resolver conflictos a través de lesiones específicas y ser portavoz de mensajes positivos.

Es importante concienciar a la docencia de que el bienestar emocional es tan importante como el aprovechamiento académico. Una vez leí la siguiente reflexión: “De que sirve que un niño sepa colocar a Neptuno en el Universo, si no sabe dónde poner su tristeza o su rabia” (J. M. Toro). Educar sobre la inteligencia emocional es fundamental para aportar riqueza a la vida presente y futura de los estudiantes.  Los maestros pueden ser capacitados sobre varios elementos relacionados a la salud mental de los estudiantes tales como, identificar la diferencia entre un mal comportamiento y los síntomas sobre alguna condición mental entre otros aspectos.

La salud mental en las escuelas atañe no tan solo al personal escolar y los maestros, los padres son una parte esencial y tienen la responsabilidad primaria sobre sus hijos. Es menester que todos los que conforman la comunidad escolar tengan el compromiso, el empeño y la dedicación necesaria se lograr un clima de convivencia saludable en los entornos escolares.