viernes, 12 de enero de 2018
viernes, 15 de diciembre de 2017
bullying, uso de sustancias y conducta sexual: riesgos y consecuencias
Cuando se piensa en el acoso escolar o bullying, no podemos
perder de perspectiva que este fenómeno está relacionado con el uso de sustancias
y el comportamiento sexual de los adolescentes. El acoso escolar comienza en el
periodo escolar de primaria pero alcanza su pico más alto en la etapa de la
adolescencia. Es en estas edades que los jóvenes están en mayor riesgo de
experimentar con las drogas ilícitas y con el sexo.
En relación al uso de drogas y alcohol, agresores y víctimas, están
en mayor riesgo de usar cigarrillos, alcohol y marihuana. Estas sustancias son
conocidas como las primeras en la lista de drogas que abren la puerta al uso de
otras drogas más peligrosas como las drogas sintéticas y los opioides. Para las
víctimas, el uso de drogas y alcohol es una forma equivocada de tratar de
lidiar con la situación. Para los agresores, lo ven como una manera de ampliar
su sentido de poder sobre los demás.
En cuanto a la conducta sexual, aunque todos los niños y jóvenes
pueden estar en riesgo de incurrir en una conducta sexual temprana, también los
estudios indican que los estudiantes que se involucran en relaciones sexuales,
tienen más probabilidades de ser blanco de acoso escolar. Esto ocurre más en
las féminas que en los varones. No obstante, los que son agresores y la combinación
de agresor/víctima, estos últimos, tienen mayor probabilidad de iniciarse en
las relaciones sexuales.
A su vez, todas estas variables pueden traer como consecuencia
síntomas clínicos como la baja autoestima, depresión mayor, la ansiedad y el
riesgo de cometer suicidio.
Si se fijan, estas respuestas que los menores pueden tener
frente al bullying son caminos muy peligrosos con repercusiones muy arriesgadas.
Comenzar a cultivar en las edades tempranas de los hijos, la buena comunicación,
la sana autoestima y la confianza, significan un buen punto de partida para la prevención
desde la familia.
lunes, 4 de diciembre de 2017
Los maestros y la salud mental de sus estudiantes
El problema de la salud mental en los menores de edad es un
asunto serio que merece mucha atención y seguimiento. A nivel mundial se estima
que un 20% de los jóvenes padecen de alguna condición emocional de importancia.
En mi país Puerto Rico, esta realidad es muy similar a lo que se refleja mundialmente. Actualmente, existen más de 100,00 niños y adolescentes que han padecido en algún momento de síntomas relacionados a una condición mental. Tristemente aun, a nivel mundial, el suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años de edad.
Los detonantes asociados al surgimiento de síntomas clínicos en los niños y adolescentes se encuentra la combinación de los siguientes factores que no se limitan pero incluyen: las catástrofes naturales o provocados (guerras), las pérdidas, los problemas familiares, aspectos sociales como el rechazo, problemas en las relaciones interpersonales, la estigmatización o la discriminación y elementos biológicos.
En relación a los estudiantes, las investigaciones indican que
1 de cada 5 estudiantes sufren de alguna condición mental. Entre los problemas más
comunes se encuentran, la depresión mayor, la ansiedad, el estrés agudo, los
problemas de conducta y los problemas de sustancias y alcohol entre otros. Es
necesario que todas las escuelas cuenten con los recursos necesarios (Trabajadores
Sociales, Consejeros, etc.) para las alternativas de manejo adecuado.
Los maestros pueden ser también ese personal de primera línea para identificar problemas emocionales en sus estudiantes y canalizar la ayuda. Ellos pueden aprender algunos pasos para detectar cualquier señal de alerta, educar a sus estudiantes sobre la forma efectiva de resolver conflictos a través de lesiones específicas y ser portavoz de mensajes positivos.
Es importante concienciar a la docencia de que el bienestar emocional es tan importante como el aprovechamiento académico. Una vez leí la siguiente reflexión: “De que sirve que un niño sepa colocar a Neptuno en el Universo, si no sabe dónde poner su tristeza o su rabia” (J. M. Toro). Educar sobre la inteligencia emocional es fundamental para aportar riqueza a la vida presente y futura de los estudiantes. Los maestros pueden ser capacitados sobre varios elementos relacionados a la salud mental de los estudiantes tales como, identificar la diferencia entre un mal comportamiento y los síntomas sobre alguna condición mental entre otros aspectos.
La salud mental en las escuelas atañe no tan solo al personal
escolar y los maestros, los padres son una parte esencial y tienen la
responsabilidad primaria sobre sus hijos. Es menester que todos los que conforman
la comunidad escolar tengan el compromiso, el empeño y la dedicación necesaria
se lograr un clima de convivencia saludable en los entornos escolares.
lunes, 6 de noviembre de 2017
Prevención del bullying: claves para el éxito
Para poder tener una aproximación al fenómeno
del bullying o acoso escolar, existen muchas perspectivas y enfoques dirigidos
a minimizar o erradicar el problema de las escuelas. Uno de ellos es el Sistema
de Apoyo por Niveles (Multi-tiered Systems of Support). Este sistema es utilizado
para servir de respaldo a situaciones que pueden presentar los estudiantes en varias
áreas de interés como el aprendizaje, la salud mental y aspectos relacionados
al comportamiento. También apunta a la prevención y la intervención del
bullying.
Este modelo no se diferencia de otros
programas, enfoques (primario, secundario y terciario) o plataformas del Internet para aminorar el bullying. El primer nivel de esta perspectiva es la prevención
global para mejorar el clima de convivencia en el ambiente escolar. Esto
incluye actividades generales pero también lesiones dentro del currículo que
ayuden a los alumnos a lidiar con el acoso escolar.
El segundo nivel de prevención e intervención
es la intervención selectiva. En este nivel, los maestros o personal escolar intervienen
con aquellos estudiantes que podrían estar en mayor riesgo de ser blanco de
agresiones o burlas. No solamente se ayuda a los perjudicados sino que también se
interviene con los agresores o agresores potenciales para ayudarlos a ver las
consecuencias de sus acciones. Un elemento crucial en este nivel es el trabajo
que se hace con el grupo para prevenir el acoso escolar.
El tercer nivel se dirige a trabajar más
intensamente con aquellos estudiantes que han estado involucrados de forma
directa con el problema. En este nivel, la necesidad de referir a los
estudiantes a profesionales de salud mental es inminente por el impacto
emocional que tiene el bullying en la vida de los estudiantes.
En nuestro quehacer con el acoso escolar,
trabajamos directamente con la comunidad escolar en asesorías, adiestramientos,
protocolos y lesiones sobre la inteligencia emocional que pueden ser de
beneficio para los estudiantes al igual que para el personal escolar y la
familia. La prevención y una intervención estructurada y dirigida es la clave
para erradicar el problema.
martes, 12 de septiembre de 2017
Ayude a su hijo a superar el bullying
Una de las experiencias más dolorosas como padres es saber que
los hijos están pasando por una situación de acoso escolar o bullying. Con esto
surgen una mezcla de emociones que van desde el coraje, la impotencia, el miedo,
hasta la indecisión y la confusión. Los efectos
psicológicos del bullying no es algo que desaparece solo (sus efectos pueden
durar años) y mucho menos los menores lo pueden manejar sin ayuda. Por lo cual,
quiero compartir algunas ideas a los padres que pueden ser útiles si se enteran
de que su hijo se encuentra pasando por la penosa situación del bullying:
1. Desarrolle un
ambiente seguro para la comunicación: Los padres tienen la
responsabilidad desde que los hijos son bien pequeños de fomentar una atmosfera
de confianza, seguridad y bienestar para sus hijos. De esta forma será más fácil
para su hijo comunicarle lo que ocurre. Es importante que los padres se
muestren empáticos, sin emitir juicios hacia su hijo afectado por el bullying.
Esto fortalecerá su relación.
2. Comprométanse a
resolver la situación: Es posible que su hijo sienta miedo de lo que
pueda ocurrir al decirle lo que le está pasando. Por tanto, es necesario que
los padres exploren con su hijo sobre lo que piensa de acudir a la escuela para
hablar con el personal escolar. Es importante que le asegure a su hijo que
nadie la hará daño y que existen mecanismos que pueden ayudar a resolver problema.
3. Reunirse con el
personal escolar: Esto es el primer paso para poder encaminar la solución
de la situación. Asegúrese que el personal escolar no pondrá en riesgo a su
hijo. Enfatice que su objetivo es que su hijo se sienta seguro en la escuela.
Pregunte al personal escolar por ideas concretas (paso a paso) de cómo se resolverá
la situación e indague sobre el protocolo, reglas y política pública.
4. Busque ayuda psicológica:
La intervención terapéutica es primordial por el impacto psicopatológico
del bullying. La familia debe ser incluida en este tipo de ayuda para conocer
el manejo que debe brindarse y fortalecer emocionalmente a todos los miembros.
5. Construya las fortalezas
de su hijo: Relacionado a la ayuda psicológica, el profesional en este
campo puede explorar en su intervención cuales son las actividades, gustos e
intereses de su hijo que le permitan desarrollar sus fortalezas de forma
integral. Con esto, se ayuda al menor a aumentar su auto confianza y seguridad.
6 Fortalecer el área
social de su hijo: Explore quienes son los amigos de su hijo, aunque
solamente tenga uno. De necesitar ayuda en construir nuevas amistades, se puede
comenzar con explorar los intereses del menor. Los estudios han demostrado que
los estudiantes que tienen un buen sistema de apoyo social son menos vulnerables
al bullying.
7. Brinde seguimiento a
los acuerdos tomados: Después de la reunión con el personal escolar, los
padres deben brindar seguimiento para saber en qué etapa se encuentra el plan
de acción para poder modificar, continuar o redirigir los esfuerzos para que el
menor afectado pueda superar esta situación que de no ser atendida
adecuadamente, puede tener consecuencias fatales.
sábado, 12 de agosto de 2017
6 cosas que los adolescentes desconocen sobre el “Sexting” que deben saber
En la actualidad los adolescentes pasan muchas horas
conectados al Internet. Ellos comparten fotos por Instagram, Facebook o hacen
un “tweet” sobre varias de sus actividades más excitantes. Sin embargo, los jóvenes
en ocasiones no hacen buenas decisiones sobre lo que quieren compartir en las
redes sociales y esto les puede traer malas consecuencias. El “sexting” puede
ser una de esas decisiones que muchas veces se toman por impulso, desembocando
en serias repercusiones al momento y por muchos años a través de sus vidas.
Es un hecho que los adolescentes envían textos y fotos con
alto contenido sexual, como una forma usual de interacción con sus pares. Para ellos
es algo normal porque “todo el mundo lo hace”. Mientras que otros jóvenes se
involucran en el “sexting” como una forma de ser aceptados y por presión. Se ha
comprobado que el “sexting” puede comenzar tan temprano como a los 12 años de
edad. Por lo tanto, les describo brevemente los peligros del “sexting”:
1. El “sexting” constituye pornografía infantil: Fotos o
videos semi -desnudos o desnudos entre menores es una actividad ilegal. Un menor
puede ser acusado de ser un ofensor sexual o al menos una falta en esa área por
poseer o enviar fotos o videos de alto contenido sexual por el Internet.
2. Puede dar paso al bullying sexual y cyberbullying: una vez
se envía una foto o video de este tipo, los jóvenes no tienen control y pueden
ser objetos de acoso de tipo sexual fuera y dentro de las redes sociales, convirtiéndose
este último en un cyberbullying o acoso cibernético. Se afecta la reputación del
perjudicado, además de las consecuencias emocionales que en muchos casos pueden
ser trágicas.
3. Abre la puerta a los pederastas: Como he mencionado antes,
el “sexting” es la antesala a los depredadores sexuales en línea. Una vez una
foto o video se hace público, nadie puede tener el control de la audiencia y lamentablemente,
los pederastas son parte del mundo cibernético.
4. Riesgo de Chantaje: Existen casos donde los adolescentes
han sido objeto de chantaje como publicar la foto en ciertos lugares de la
Internet, accediendo a las demandas de los chantajistas. Esto a su vez produce
en los adolescentes altos niveles de ansiedad y riesgo de suicidio.
5. La imagen siempre estará en la red: algunos jóvenes piensan
que si envían una foto o video con contenido sexual, solo la verá el o la que
lo recibe. Esto es falso. Las imágenes de este tipo pueden ser compartidas,
copiadas y colocadas en las redes sociales. Aun en las redes sociales como
Snapchat, que la foto permanece algunos segundos, existen maneras de como
copiar la foto y esparcirlas por el Internet.
Enviar este tipo de contenidos a otros nunca es una buena
idea, sin importar cuanto tiempo los adolescentes conozcan a sus amigos o
lleven tiempo en una relación de noviazgo. Las consecuencias son reales y
aumentan si la relación de amistad o noviazgo termina. Este tipo de práctica
puede arruinar la vida de los perjudicados no solo en su presente, también en
los años por venir.
jueves, 3 de agosto de 2017
“Auxilio, mis hijos están adictos al Facebook”
Aunque no se ha reconocido como una condición de adicción a
las redes sociales, específicamente al Facebook, la preocupación sobre el
potencial de daño que puede tener esta red social es un asunto que mantiene
atentos a muchos científicos sociales, padres y al público en general. A través
de esta y otras redes sociales los menores y también adultos han confrontado
problemas de cyberbullying, el "sexting" y los pederastas en línea como el
“grooming”. Lo cierto es que las investigaciones indican que los niños y
adolescentes pasan muchas horas en el Internet, aumentando el riesgo a su
seguridad emocional. Para conocer si el Facebook representa un problema se deben verificar las
siguientes señales:
1. El tiempo que pasa en Facebook: Se ha sugerido que no debe
pasarse más de dos horas en la red social o el Internet para que no se
convierta en un hábito. Esto representa un reto para los padres porque hoy día,
la tecnología se ha adueñado del tiempo de los niños y adolescentes, causando
muchos problemas a la hora de establecer los límites.
2. Facebook es demasiado importante: si el tiempo que se pasa
en esta red social es más importante que el tiempo de otras actividades como
hacer ejercicio, tareas escolares y del hogar, jugar y pasar tiempo con
amistades fuera del Internet, puede existir un problema de prioridades. Debe
poner atención si estas señales de comportamiento están ocurriendo: a) descuido
en la higiene personal y patrón de sueño y alimentario; b) Preferencia de
socializar en Facebook en lugar de pasar tiempo con amigos fuera de la red
social; c) descuidar responsabilidades por pasar tiempo en Facebook.
3. Problemas emocionales por causa de Facebook: Si los hijos
han tenido la experiencia de cyberbullying, "sexting" y “grooming”, preocupación
por algo que se colocó en Facebook, se muestran intranquilos luego de
participar en un foro y se sienten molestos por alguna publicación que
compromete su integridad emocional, podrían confrontar problemas presentando
síntomas de falta de sueño, depresión y ansiedad.
Para evitar la “adicción” a las redes sociales y al Facebook,
se debe reflexionar sobre las razones que llevan a los menores a brindar tanta
importancia a esta red social. Pensar si se están llenando unos espacios en la
vida de ellos que necesitan ser atendidos por otros medios y no por la
tecnología. Es importante llevar un seguimiento del tiempo que se pasa en esta
red social. Implementar estrategias para establecer prioridades y actividades
que sustituyan el tiempo dedicado a Facebook. Igualmente, la ayuda profesional
es recomendada para asistir a los padres que así lo requieran.
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