jueves, 1 de marzo de 2018

Acoso Escolar Pre- escolar y Elemental


El acoso escolar es considerado un fenómeno social que ocurre entre iguales,  es decir, entre estudiantes que interactúan en los diferentes escenarios escolares como el salón de clases, el patio y otros lugares. Además, los estudiantes asumen diferentes roles en esta situación a saber: el acosador, la víctima, estudiantes que a veces son acosadores y en otras son víctimas y finalmente los observadores. En los últimos años se ha encontrado que el acoso escolar puede comenzar desde los años pre-escolares. Especialmente en los 4 y 5 años de edad, se comienzan a observar unas señales y patrones de comportamiento que podrían dar inicio a un cuadro de conductas violentas en los estudiantes de este nivel.

Estudios recientes han revelado que el acoso escolar a nivel elemental tiene una prevalencia de un lamentable 60 porciento. Estos incidentes muchas veces pasan desapercibidos por los maestros y  el personal escolar. Además, los estudiantes callan por miedo a ser objeto de agresiones y tienen mucho temor de ir a la escuela.  A este nivel las manifestaciones del acoso escolar incluyen las peleas, empujones, el colarse en la fila y también el ignorar a un estudiante, marginándolo del grupo. Estas conductas pueden ser apoyadas o ignoradas (debido al miedo) por los demás estudiantes que observan el maltrato.

 La evidencia demuestra de forma contundente la importancia del rol de los maestros frente al bullying en los niveles pre-escolar y elemental. De igual modo, los padres son una parte primaria y  fundamental en la prevención del acoso escolar en las edades tempranas de sus hijos.

A través de varias estrategias, los maestros pueden beneficiarse de obtener las herramientas para ser más eficaces con sus estudiantes. Entendemos que el acoso escolar puede ser mejor intervenido en los primeros años escolares para que los estudiantes tengan la oportunidad de ser formados de manera integral.

En muchas ocasiones los educadores o maestros carecen de estrategias claves para atajar este problema con los estudiantes en los niveles pre -escolar y elemental. Nosotros podemos ser ese recurso capacitado para brindar la orientación y el adiestramiento apto que se ajuste a las necesidades de su entorno escolar. Recuerde que prevenir es mejor que remediar.




jueves, 18 de enero de 2018

Amigos a prueba de bullying

Una de las necesidades que tiene el ser humano es poder sentirse querido y aceptado. En los niños y adolescentes esto es crucial en su proceso de socialización y crecimiento emocional. Los estudios indican que tener una relación saludable de amistad puede aportar a la salud y al bienestar. Esto es crucial cuando se trata de la prevención en el acoso escolar o bullying. Recordemos que uno de los factores que propician las agresiones, son hacia los estudiantes que tienen pocos amigos y son retraídos. Para que los niños y adolescentes tengan una relación de amistad saludable y a prueba de acoso escolar se deben tener en cuenta las siguientes características:

1.     Demuestran respeto- el trato que tienen los menores en su relación de amistad es uno de respeto y balance. Ninguno quiere sacar ventaja sobre el otro y tampoco quiere aprovecharse. Aun cuando uno de ellos toma la iniciativa o es líder, se refiere a sus amigos con respeto y sin querer demostrar un dominio insistente sobre los demás. Cuando no existe colaboración o un trato justo hacia los demás, puede desembocar en relaciones de amistad llenas de tensión, inseguridad y ansiedad.

2.  Existe la honestidad y la confianza- la relación no se basa en el esparcimiento de rumores o chismes sobre sus amigos porque saben que estas acciones hacen mucho daño y valoran la amistad. Además, las relaciones saludables de amistad mantienen mutuamente sus confidencias y si cometen un error, piden disculpas y muestran cambios en el comportamiento para enmendar su error.

3.  Celebran sus logros- los buenos amigos se alegran de los triunfos y éxitos (académicos, deportivos, arte) de sus amigos. Cuando existen los celos o la envidia entre los amigos, esto puede abrir la puerta a situaciones de bullying. Los padres deben estar alerta en estas señales para brindar orientación sobre las características de una sana amistad.

4.  Brindar apoyo mutuo- Una de las características que más aporta a la prevención del bullying es cuando los amigos salen en defensa o apoyan a sus amigos que están siendo molestados por otros en la escuela, en el equipo de deportes y otros escenarios. Cuando se trata de acoso escolar, los buenos amigos son más que los llamados observadores en la triada del bullying. Ellos son parte de un sistema de respaldo importante que aporta a que el estudiante acosado responda favorablemente a la situación para resolver más rápido el asunto.

5.  Son reales y auténticos- en la sana amistad, todos se sienten cómodos y son como son, sin pretender ser alguien quien no es. Los amigos se aceptan tal y como son. Cuando los estudiantes tienen amigos que les gusta presumir puede existir la presión de pretender ser la persona que no es en realidad. Cuando se descubre que el estudiante no es la persona que pretende ser, podría ser objeto de burlas, críticas y agravios que podrían desencadenar en el bullying.

6.  No existen presiones- los buenos amigos saben respetar los límites y demuestran consideración. Los amigos pueden entender cuando sus amigos dicen No hacia una acción requerida y no se ofenden. Cuando los estudiantes se sienten presionados por el grupo de amigos a hacer cosas que ellos entienden que son indebidas o no se sienten cómodos si las llevan a cabo,  estamos hablando de una situación de presión de grupo. Esto representa un riesgo para provocar el acoso en el ámbito escolar.

Los padres pueden fortalecer la comunicación con sus hijos para dialogar sobre las cualidades de una relación de amistad saludable y saber identificar aquellas que no lo son. Todo lo que los padres puedan aportar es vital para ser proactivos en la prevención contra el acoso escolar.


    

viernes, 15 de diciembre de 2017

bullying, uso de sustancias y conducta sexual: riesgos y consecuencias

Cuando se piensa en el acoso escolar o bullying, no podemos perder de perspectiva que este fenómeno está relacionado con el uso de sustancias y el comportamiento sexual de los adolescentes. El acoso escolar comienza en el periodo escolar de primaria pero alcanza su pico más alto en la etapa de la adolescencia. Es en estas edades que los jóvenes están en mayor riesgo de experimentar con las drogas ilícitas y con el sexo.

En relación al uso de drogas y alcohol, agresores y víctimas, están en mayor riesgo de usar cigarrillos, alcohol y marihuana. Estas sustancias son conocidas como las primeras en la lista de drogas que abren la puerta al uso de otras drogas más peligrosas como las drogas sintéticas y los opioides. Para las víctimas, el uso de drogas y alcohol es una forma equivocada de tratar de lidiar con la situación. Para los agresores, lo ven como una manera de ampliar su sentido de poder sobre los demás.

En cuanto a la conducta sexual, aunque todos los niños y jóvenes pueden estar en riesgo de incurrir en una conducta sexual temprana, también los estudios indican que los estudiantes que se involucran en relaciones sexuales, tienen más probabilidades de ser blanco de acoso escolar. Esto ocurre más en las féminas que en los varones. No obstante, los que son agresores y la combinación de agresor/víctima, estos últimos, tienen mayor probabilidad de iniciarse en las relaciones sexuales.

A su vez, todas estas variables pueden traer como consecuencia síntomas clínicos como la baja autoestima, depresión mayor, la ansiedad y el riesgo de cometer suicidio.


Si se fijan, estas respuestas que los menores pueden tener frente al bullying son caminos muy peligrosos con repercusiones muy arriesgadas. Comenzar a cultivar en las edades tempranas de los hijos, la buena comunicación, la sana autoestima y la confianza, significan un buen punto de partida para la prevención desde la familia.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Los maestros y la salud mental de sus estudiantes

El problema de la salud mental en los menores de edad es un asunto serio que merece mucha atención y seguimiento. A nivel mundial se estima que un 20% de los jóvenes padecen de alguna condición emocional de importancia.

En mi país Puerto Rico, esta realidad es muy similar a lo que se refleja mundialmente. Actualmente, existen más de 100,00 niños y adolescentes que han padecido en algún momento de síntomas relacionados a una condición mental. Tristemente aun, a nivel mundial, el suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años de edad.

Los detonantes asociados al surgimiento de síntomas clínicos en los niños y adolescentes se encuentra la combinación de los siguientes factores que no se limitan pero incluyen: las catástrofes naturales o provocados (guerras), las pérdidas, los problemas familiares, aspectos sociales como el rechazo, problemas en las relaciones interpersonales, la estigmatización o la discriminación y elementos biológicos.
En relación a los estudiantes, las investigaciones indican que 1 de cada 5 estudiantes sufren de alguna condición mental. Entre los problemas más comunes se encuentran, la depresión mayor, la ansiedad, el estrés agudo, los problemas de conducta y los problemas de sustancias y alcohol entre otros. Es necesario que todas las escuelas cuenten con los recursos necesarios (Trabajadores Sociales, Consejeros, etc.) para las alternativas de manejo adecuado.

Los maestros pueden ser también ese personal de primera línea para identificar problemas emocionales en sus estudiantes y canalizar la ayuda. Ellos pueden aprender algunos pasos para detectar cualquier señal de alerta, educar a sus estudiantes sobre la forma efectiva de resolver conflictos a través de lesiones específicas y ser portavoz de mensajes positivos.

Es importante concienciar a la docencia de que el bienestar emocional es tan importante como el aprovechamiento académico. Una vez leí la siguiente reflexión: “De que sirve que un niño sepa colocar a Neptuno en el Universo, si no sabe dónde poner su tristeza o su rabia” (J. M. Toro). Educar sobre la inteligencia emocional es fundamental para aportar riqueza a la vida presente y futura de los estudiantes.  Los maestros pueden ser capacitados sobre varios elementos relacionados a la salud mental de los estudiantes tales como, identificar la diferencia entre un mal comportamiento y los síntomas sobre alguna condición mental entre otros aspectos.

La salud mental en las escuelas atañe no tan solo al personal escolar y los maestros, los padres son una parte esencial y tienen la responsabilidad primaria sobre sus hijos. Es menester que todos los que conforman la comunidad escolar tengan el compromiso, el empeño y la dedicación necesaria se lograr un clima de convivencia saludable en los entornos escolares.  

lunes, 6 de noviembre de 2017

Prevención del bullying: claves para el éxito

Para poder tener una aproximación al fenómeno del bullying o acoso escolar, existen muchas perspectivas y enfoques dirigidos a minimizar o erradicar el problema de las escuelas. Uno de ellos es el Sistema de Apoyo por Niveles (Multi-tiered Systems of Support). Este sistema es utilizado para servir de respaldo a situaciones que pueden presentar los estudiantes en varias áreas de interés como el aprendizaje, la salud mental y aspectos relacionados al comportamiento. También apunta a la prevención y la intervención del bullying.

Este modelo no se diferencia de otros programas, enfoques (primario, secundario y terciario) o plataformas del Internet para aminorar el bullying. El primer nivel de esta perspectiva es la prevención global para mejorar el clima de convivencia en el ambiente escolar. Esto incluye actividades generales pero también lesiones dentro del currículo que ayuden a los alumnos a lidiar con el acoso escolar.

El segundo nivel de prevención e intervención es la intervención selectiva. En este nivel, los maestros o personal escolar intervienen con aquellos estudiantes que podrían estar en mayor riesgo de ser blanco de agresiones o burlas. No solamente se ayuda a los perjudicados sino que también se interviene con los agresores o agresores potenciales para ayudarlos a ver las consecuencias de sus acciones. Un elemento crucial en este nivel es el trabajo que se hace con el grupo para prevenir el acoso escolar.

El tercer nivel se dirige a trabajar más intensamente con aquellos estudiantes que han estado involucrados de forma directa con el problema. En este nivel, la necesidad de referir a los estudiantes a profesionales de salud mental es inminente por el impacto emocional que tiene el bullying en la vida de los estudiantes.

En nuestro quehacer con el acoso escolar, trabajamos directamente con la comunidad escolar en asesorías, adiestramientos, protocolos y lesiones sobre la inteligencia emocional que pueden ser de beneficio para los estudiantes al igual que para el personal escolar y la familia. La prevención y una intervención estructurada y dirigida es la clave para erradicar el problema.




martes, 12 de septiembre de 2017

Ayude a su hijo a superar el bullying

Una de las experiencias más dolorosas como padres es saber que los hijos están pasando por una situación de acoso escolar o bullying. Con esto surgen una mezcla de emociones que van desde el coraje, la impotencia, el miedo, hasta la indecisión y  la confusión. Los efectos psicológicos del bullying no es algo que desaparece solo (sus efectos pueden durar años) y mucho menos los menores lo pueden manejar sin ayuda. Por lo cual, quiero compartir algunas ideas a los padres que pueden ser útiles si se enteran de que su hijo se encuentra pasando por la penosa situación del bullying:
1. Desarrolle un ambiente seguro para la comunicación: Los padres tienen la responsabilidad desde que los hijos son bien pequeños de fomentar una atmosfera de confianza, seguridad y bienestar para sus hijos. De esta forma será más fácil para su hijo comunicarle lo que ocurre. Es importante que los padres se muestren empáticos, sin emitir juicios hacia su hijo afectado por el bullying. Esto fortalecerá su relación.
2. Comprométanse a resolver la situación: Es posible que su hijo sienta miedo de lo que pueda ocurrir al decirle lo que le está pasando. Por tanto, es necesario que los padres exploren con su hijo sobre lo que piensa de acudir a la escuela para hablar con el personal escolar. Es importante que le asegure a su hijo que nadie la hará daño y que existen mecanismos que pueden ayudar a resolver problema.
3. Reunirse con el personal escolar: Esto es el primer paso para poder encaminar la solución de la situación. Asegúrese que el personal escolar no pondrá en riesgo a su hijo. Enfatice que su objetivo es que su hijo se sienta seguro en la escuela. Pregunte al personal escolar por ideas concretas (paso a paso) de cómo se resolverá la situación e indague sobre el protocolo, reglas y política pública.
4. Busque ayuda psicológica: La intervención terapéutica es primordial por el impacto psicopatológico del bullying. La familia debe ser incluida en este tipo de ayuda para conocer el manejo que debe brindarse y fortalecer emocionalmente a todos los miembros.
5. Construya las fortalezas de su hijo: Relacionado a la ayuda psicológica, el profesional en este campo puede explorar en su intervención cuales son las actividades, gustos e intereses de su hijo que le permitan desarrollar sus fortalezas de forma integral. Con esto, se ayuda al menor a aumentar su auto confianza y seguridad.
6 Fortalecer el área social de su hijo: Explore quienes son los amigos de su hijo, aunque solamente tenga uno. De necesitar ayuda en construir nuevas amistades, se puede comenzar con explorar los intereses del menor. Los estudios han demostrado que los estudiantes que tienen un buen sistema de apoyo social son menos vulnerables al bullying.
7. Brinde seguimiento a los acuerdos tomados: Después de la reunión con el personal escolar, los padres deben brindar seguimiento para saber en qué etapa se encuentra el plan de acción para poder modificar, continuar o redirigir los esfuerzos para que el menor afectado pueda superar esta situación que de no ser atendida adecuadamente, puede tener consecuencias fatales.